Es importante que tengamos muy presente que nuestro hijo es una persona de pleno derecho y podemos tratarle con el máximo respeto y dignidad como lo hacemos con los adultos, ofreciéndole un modelo que imitarán. Para que quiera involucrarse en la cooperación con la familia, es necesario conectar con él, mirándole a los ojos, buscando el momento oportuno para explicarle nuestra propuesta, explicándole nuestros motivos y los beneficios que aporta para él y para todos.

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