Llorar es el mejor ansiolítico natural que existe.
Llora todo
lo que necesites hasta que tengas la seguridad de que no volverás a llorar más
por lo mismo, porque la necesidad no cubierta se habrá transformado en
posibilidad o habrá sido transcendida.
La terapia
educativa-experiencial de escucha te facilita que mientras vas contando a Manuela lo que te hace llorar
cada vez que lo vives, vayas entendiendo que el llanto es la forma natural y
espontánea de desahogar la frustración y el miedo, evitando así las
enfermedades de origen psicosomáticas. Es
un proceso transformador continuo, con un horizonte esperanzador.
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