Los niños aprenden
más de lo que ven que de lo que escuchan, porque su cerebro viene preparado
para reproducir el modelo de sus padres, no para hacer lo que sus padres
esperan, piden u ordenan bajo amenazas, premios o castigos.
Cada gesto, palabra o reacción de los padres es una lección para ellos, por esto, si quieren hijos que sepan fluir con todo tendrán que aprender ustedes primero a fluir con todo, entendiendo que todo lo que sucede es inevitable porque ha ya sucedido y conveniente para aprender lo que todavía no saben y podérselo enseñar a sus hijos. Todo lo que no les gusta de sus hijos lo han aprendido de ustedes aunque no les resulte fácil reconocerlo. Los niños aprenden todo como aprenden a andar y a hablar, de forma espontánea y por imitación del modelo, por esto los padres no pueden enseñar lo que no hacen.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento, vayas descubriendo en
tu historia cuántas veces te viste haciendo lo que no te gustaba de tu padre o
de tu madre y al poco tiempo también lo viste en tus hijos. Así poco a poco,
irás transformando las percepciones que te crean malestar en otras que te
devuelvan el bienestar para que tus hijos poco a poco vayan imitando el modelo
nuevo que tú ofreces sin poner esfuerzo, ni intención, solo explicándoles que
todo lo que sucede es inevitable y conveniente, para que poco a poco, vayan
comprobándolo en su vida.

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