Todo empezó fatal y
se puso aún peor, nada sucedía como yo tenía previsto, me iba sorprendiendo
todo. Gracias a que yo hago los planes
para que la vida me los cambie, me fui adaptando a lo que iba sucediendo,
fluyendo sin dificultad.
Al poco tiempo de
llegar, recordé que todo sucede siempre de la mejor manera para mí y para todos
y lejos de sentirme frustrada empezaron a surgir en mi cabeza infinitas
posibilidades peores que las que se me iban presentando y empecé a pensar: pues
ni tan mal, virgencita, virgencita, déjame como estoy.
Cuando llegó la
hora de despedirnos el ambiente era tenso, la mayoría de las personas se
sentían engañadas por lo que allí habían vivido, que no era ni parecido a lo
que habían ofertado. Yo, en cambio, salí contenta y feliz por haber podido
afrontar lo que me iba encontrando, sintiéndome afortunada, porque en ningún
momento sentí enfado o contrariedad y pude verme en otros tiempos, a través de
los asistentes, frustrada e impotente por no poder nada para cambiar lo que
allí estaba sucediendo.
Una vez más
comprobé que por fin he descubierto la llave de la libertad para mí, que es
poder fluir con todo lo que sucede en cada momento, entendiendo que todo lo que
no me mata, me da la oportunidad de desarrollar mi capacidad creativa para
poder fluir con todo, por todo y a pesar de todo lo que sucede y que en cada
momento de mi vida la única opción posible es transitar el día como me vaya
dirigiendo esa niña interior que llevo dentro, que irá desplegando la creatividad
para encontrar el camino, como lo ha hecho desde que fui concebida.
Qué maravilla, que
curso más interesante había vivido sin esperarlo, solamente confiando en que
todo sucede de la mejor manera, porque ya no me empeño en cambiar nada de lo
que va sucediendo, comprendiendo que todo lo que sucede es inevitable,
conveniente y necesario para lo que está venir
y que todo lo que he vivido desde que fui concebida en el seno de mi
madre ha sumado, nada ha restado.
Una vez más me
lleno de gratitud a la vida, que me ha ido poniendo delante siempre lo que me
convenía para lo que estaba por llegar.
La vida, los otros y yo somos perfectos si despliego mi creatividad para descubrir la perfección en todo.






