Cuando nos toca afrontar una situación que percibimos como mala para
nosotros, es porque alguna necesidad ha quedado al descubierto y estamos en
estado de secuestro emocional, generando en nuestro torrente sanguíneo las
hormonas de la frustración: adrenalina, cortisol y noradrenalina que van a
desplegar la creatividad para luchar, huir o transformar la percepción entendiendo
que si lo que estás afrontando no te ha matado, no puede ser malo para ti, sino
una oportunidad para transformar la necesidad en posibilidad o transcenderla y
es cuando se producen los milagros.
Todas las experiencias que nos pone la vida que no son placenteras son oportunidades para construir nuevos aprendizajes y desarrollar nuevos recursos que irán aumentando la confianza en la vida, en los otros y en ti, disminuyendo el miedo a vivir y recuperando la alegría de estar vivo.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento, vayas descubriendo en
tu historia cuántas situaciones difíciles viviste, que con el paso del tiempo
empezaste a descubrir todo lo que te aportaron y todo lo bueno que fue
sucediendo después, sintiendo gratitud por lo vivido porque la vida te lo puso
y que nunca hubieras vivido voluntariamente ni por curiosidad, ni por los
beneficios que pudieras obtener a cambio.






