El rencor es una lucha que hay en nuestro cerebro contra lo que ya sucedió que como sabemoses inevitable, necesario y conveniente, para
recordarnos que percibimos lo que hizo o no hizo el otro como algo malo para
nosotros, y hasta que no comprendamos que no pudo ser malo porque seguimos
vivos y algo nos aportó mientras afrontamos lasituación que nos tocó vivir, no abandonaremos la lucha, sintiendo la gratitud
por lo vivido que nos devolverá la paz.
Cuando transformamos la percepción de algo malo en algo bueno para nosotros, porque nos
dio la oportunidad de normalizar lo que puede volver a suceder, el rencor se
convierte en gratitud por la experiencia vivida que nos ha servido para
humanizarnos, transformando lo percibido como maldito en bendito, y ya nunca
más estaremos frustrados si volvemos a vivir una situación similar, y lo que es
más liberador, que nunca más temeremos volver a vivirla porque en nuestro
cerebro ya está normalizada.
Cuando un niño es obligado a reconocer la autoridad bajo amenazas,
premios o castigos generará la necesidad de obedecer, convirtiéndose en sumiso
o la necesidad de desobedecer, convirtiéndose en rebelde, pero en ninguno de
los dos casos desarrollará la autonomía ni el espíritu crítico.
Recordando que el objetivo de
la educación es favorecer el desarrollo de la autonomía de nuestros hijos y
alumnos, resultará mucho más eficaz para lograr este objetivo que les enseñen a
hacerse preguntas para descubrir cuál es la respuesta más conveniente para
ellos en cada situación y no busquen las respuestas fuera que muchas veces
resultan muy peligrosas.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento,vayas descubriendo en
tu historia cuántas veces obedeciste o desobedeciste sin pensar en qué era lo
conveniente para ti, y de las consecuencias aprendiste que no se trata de ser
obediente para conseguir el premioo
desobediente para sufrir el castigo, sino de saber qué es lo que te conviene
por tu propio interés, para poder desarrollar la autonomía emocional y el espíritu
crítico que tan necesario resulta ahora por la cantidad de estafas y
movimientos sectarios de todo tipo a los que estamos expuestos todos.
Todas las experiencias que nos pone la vida que no son placenteras son
oportunidades para construir nuevos aprendizajes y desarrollar nuevos recursos
que irán aumentando la confianza en la vida, en los otros y en ti, disminuyendo
el miedo a vivir y recuperando la alegría de estar vivo.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento, vayas descubriendo en
tu historia cuántas situaciones difíciles viviste, que con el paso del tiempo
empezaste a descubrir todo lo que te aportaron y todo lo bueno que fue
sucediendo después, sintiendo gratitud por lo vivido porque la vida te lo puso
y que nunca hubieras vivido voluntariamente ni por curiosidad, ni por los
beneficios que pudieras obtener a cambio.
Cuando nos toca afrontar una situación que percibimos como mala para
nosotros, es porque alguna necesidad ha quedado al descubierto y estamos en
estado de secuestro emocional, generando en nuestro torrente sanguíneo las
hormonas de la frustración: adrenalina, cortisol y noradrenalina que van a
desplegar la creatividad para luchar, huir o transformar la percepción entendiendo
que si lo que estás afrontando no te ha matado, no puede ser malo para ti, sino
una oportunidad para transformar la necesidad en posibilidad o transcenderla y
es cuando se producen los milagros.
Todas las experiencias que nos pone la vida que no son placenteras son
oportunidades para construir nuevos aprendizajes y desarrollar nuevos recursos
que irán aumentando la confianza en la vida, en los otros y en ti, disminuyendo
el miedo a vivir y recuperando la alegría de estar vivo.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento, vayas descubriendo en
tu historia cuántas situaciones difíciles viviste, que con el paso del tiempo
empezaste a descubrir todo lo que te aportaron y todo lo bueno que fue
sucediendo después, sintiendo gratitud por lo vivido porque la vida te lo puso
y que nunca hubieras vivido voluntariamente ni por curiosidad, ni por los
beneficios que pudieras obtener a cambio.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento, vayas descubriendo en
tu historia cuántas veces viviste experiencias placenteras que no te dejaron
nada cuando se acabaron, porque simplemente sentiste la satisfacción de la
necesidad cubierta, hasta que volvió a
aparecer de nuevo, y cuántas experiencias de felicidad viviste con gratitud,
que te dejaron un bienestar y una fortaleza para siempre, que las viviste como
transformadoras y pasaron a tu memoria
como que marcaron un antes y un después en tu forma de percibir la vida, a los
otros y a ti misma.
La felicidad es una experiencia creativa que genera endorfinas
(hormona de la felicidad) y serotonina (hormona del bienestar) y no se puede
comprar con dinero. Cuando no estás disfrutando puedes estar creando una
percepción de lo que estás viviendo como la oportunidad de construir nuevos
aprendizajes a través de la propia experiencia. La felicidad es el estado
natural siempre que no estemos luchando contra algo que ya sucedió y que por
supuesto es inevitable y conveniente; o contra algo que está sucediendo o que
puede suceder y no podemos hacer nada para evitarlo.
El placer es una sensación efímera de felicidad que dura lo que dura
la experiencia que generalmente se compra con dinero, generando dopamina
mientras dura la experiencia.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento,vayas descubriendo en
tu historia cuántas veces viviste experiencias placenteras que no te dejaron
nada cuando se acabaron, porque simplemente sentiste la satisfacción de la
necesidad cubierta, hasta que volvió a
aparecer de nuevo, y cuántas experiencias de felicidad viviste con gratitud,
que te dejaron un bienestar y una fortaleza para siempre, que las viviste como
transformadorasy pasaron a tu memoria
como que marcaron un antes y un después en tu forma de percibir la vida, a los
otros y a ti misma.
La resiliencia es la capacidad del cerebro
humano para percibir la adversidad como oportunidad para desarrollar la creatividad
mientras vamos transformando la maldición en bendición, entendiendo que todo lo
que sucede es inevitable y conveniente. Inevitable porque ya ha sucedido y
conveniente porque si no hemos muerto habremos desarrollado muchos recursos
afrontando la adversidad que quedarán en nosotros para siempre.
La plasticidad del cerebro humano le permite
estar en continua transformación porque el cerebro humano, como la vida siempre
está en movimiento, nada es estático,
todo es dinamico, dentro y fuera de nosotros y esto explica que las
percepciones estén en continua transformación aunque casi nunca seamos
conscientes de esto, hasta que a través de alguna experiencia o
conversando nos hagamos concientes de la
transformación de la percepción.