Tu hijo adolescente no ha dejado de necesitar tu cariño, sólo ha
dejado de pedirlo. Cuando era pequeño corría a tus brazos cada vez que te veía
y nunca quería separarse de tu lado y tú respondías en cada momento cómo
podías, dependiendo del modelo que tuviste en tus padres y de tus propias
percepciones.
Hoy que está dejando de ser un niño y que está desarrollando su autonomía emocional a lo mejor percibes que no necesita nada de ti, pero no es falta de amor, es falta de seguridad para mostrarlo, porque no le sale decir: “abrázame”, “escúchame” o “quédate conmigo”. No es porque no necesite tu presencia, la necesita y mucho, pero también necesita su espacio, sintiendo que tú siempre serás el lugar seguro donde pueda refugiarse cada vez que lo necesite.
Cada mañana cuando despiertes recuerda que tu vida y la de tu
hijo es un regalo, un nuevo nacimiento para los dos, y que puedes crear una
conexión con él, preguntándole cómo está, escuchándole sin interrumpirle y despidiéndote
para empezar el día, recordándole que le deseas lo mejor y que confías en que siempre que puedas hacer
algo por él, harás lo que te sea posible o le comunicarás que no puedes hacer
lo que te pide por el motivo que sea.
Crear conexión con tu hijo adolescente es urgente para que pueda
ir afrontando lo que la vida le vaya
presentando de la mejor manera, sintiéndose siempre acompañado.






