Despedimos el 2025 siendo
la gratitud por todo lo que hemos desarrollado gracias a las situaciones no
deseadas que nos tocó vivir, transformando las maldiciones en bendiciones,
entendiendo que todo sumó, nada restó y que lo que sucedió fue inevitable y
conveniente. Desarrollando así la fortaleza para poder confiar en lo que nos
traiga el nuevo año.
Recibimos el 2026 con gratitud por seguir vivos y con la confianza de poder seguir aprendiendo a percibir todo a nuestro favor para no luchar contra nada y poder fluir con lo que la vida nos vaya presentando cada día, construyendo aprendizajes a través de las experiencias vividas, comprobando que lo que ya ha sucedido es inevitable y conveniente. Entendiendo que como todo es susceptible de empeorar, podemos sentir gratitud siempre por lo que tenemos que podemos perder en cualquier momento.

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