La rigidez es lo que nos hace vulnerables. Siempre que vivimos desde las necesidades del cerebro reptiliano o instintivo somos rígidos y vulnerables, entrando en estado de secuestro emocional continuamente y quedando afectados por todo lo que sucede o no sucede como está grabado en ese cerebro.
Sin embargo, cuando vivirnos desde las infinitas posibilidades del cerebro creativo, nos hacemos flexibles porque nada nos afecta, podemos fluir con todo, dando respuestas creativas a lo que se va presentando, entendiendo que lo que sucede siempre es inevitable porque ha sucedido y conveniente porque seguimos vivos con una nueva experiencia vivida. Esta es la forma de percibir de los niños hasta los 3 años que ya tienen el modelo adquirido para identificarse como miembros de la especie.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento, vayas descubriendo en
tu historia cuántas veces viviste una situación que afectó a otras personas
pero a ti no, porque en tu cerebro estaba grabada como posibilidad y pudiste
dar respuestas mucho más eficaces y humanas que las que dieron los otros desde
su estado de afectación. Todo lo que percibimos cómo maldición tiene su origen en las necesidades que no
dependen de nosotros la cobertura y en cambio lo que percibimos como bendición
forma parte de las infinitas
posibilidades que el cerebro creativo está creando continuamente, de forma inconsciente.

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