El rencor es una lucha que hay en nuestro cerebro contra lo que ya sucedió que como sabemos es inevitable, necesario y conveniente, para
recordarnos que percibimos lo que hizo o no hizo el otro como algo malo para
nosotros, y hasta que no comprendamos que no pudo ser malo porque seguimos
vivos y algo nos aportó mientras afrontamos la
situación que nos tocó vivir, no abandonaremos la lucha, sintiendo la gratitud
por lo vivido que nos devolverá la paz.
Cuando transformamos la percepción de algo malo en algo bueno para nosotros, porque nos
dio la oportunidad de normalizar lo que puede volver a suceder, el rencor se
convierte en gratitud por la experiencia vivida que nos ha servido para
humanizarnos, transformando lo percibido como maldito en bendito, y ya nunca
más estaremos frustrados si volvemos a vivir una situación similar, y lo que es
más liberador, que nunca más temeremos volver a vivirla porque en nuestro
cerebro ya está normalizada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario