Para que la percepción que tienes de ti mismo se pueda transformar en
otra que te devuelva el bienestar es necesario que, primero descubras cuál es
la percepción que tienes transmitida y comprobarla con tu propia experiencia
vital y si no es la misma, de forma espontánea ya se estará transformando tu percepción transmitida y
descubrirás en ti una nueva forma de mirarte, de percibirte.
Si recuerdas que la realidad no existe, que existen percepciones de la realidad, podrás entender que tú tampoco existes para ti, lo que existe es la percepción que tienes de ti y eso es lo único que puedes transformar, para poderte mirar de otra manera más amorosa y menos exigente y dejes de buscarlo fuera de ti en otras personas.

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