Los hijos nacen preparados instintivamente para observar continuamente
a los padres desde que nacen, para ir introyectando el modelo en su cerebro
mamífero, que ya sabemos que está en blanco, por eso nacen como seres humanos
en potencia, que se irán desarrollando
imitando el modelo.
Las percepciones y los
comportamientos de los padres son su manual de vida, por eso cuando sienten que
no les escuchan es cuando no les obedecen, porque dentro de la observación continua
está la escucha.
Si los padres dan ordenes desde la autoridad, sólo encontraran en sus hijos obediencia o desobediencia, mientras que si ofrecen propuestas o recomendaciones que les beneficien, escucharán con mucha atención por su propio interés y actuarán en consecuencia. Así irán construyendo aprendizajes a través de sus propias experiencias por ensayo-error.
La terapia educativa-experiencial de
escucha te facilita que mientras vas conversando con Manuela y con
su acompañamiento, vayas descubriendo en
tu historia cuántas veces, cuando eras niño, obedecías o desobedecías, pero no
escuchabas ni pensabas sobre lo que te decían, sólo comprobabas que si
obedecías te querían y si no te rechazaban, por eso muchos adultos siguen
buscando todavía el amor a través de la obediencia a las personas que reconocen
como autoridad.

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